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sábado, 9 de enero de 2010

IN MEMORIAM


IGNACIO GÓMEZ HERNÁNDEZ: UN CARRICHANO...

Nacido en Madrid en el año 1.938, en plena contienda civil (hacia la mitad), en el seno de una familia humilde que, como otras, basó su progresión en el trabajo, lealtad, fidelidad y apoyo y refuerzo del concepto “familia”.

Ocupó el centro cronológico de la descendencia familiar (es el segundo de tres hermanos) y parece que este lugar fuera el referente de su vida pues, entre otras muchas, destaca como virtud su “equilibrio” en el hablar, expresar sentimientos, acciones y relaciones, etc.… lo que se conoce como una persona centrada.

Su nacimiento en Madrid, no fue más que una mera circunstancia ya que al terminar la guerra civil, la familia regresa a sus orígenes: Carriches. Aquí se puede decir que comienza la vida de nuestro protagonista. Aquí da sus primeros pasos junto a Sagrario, su hermana, quien le ayudará y orientará desde su infancia y con quien siempre mantendrá una unión espiritual hasta sus últimos momentos ( “tengo a María Auxiliadora, por mi hermana y la Virgen de la Encina, por carrichana”).

El nacimiento de Julián, su hermano pequeño, le deja situado definitivamente en el centro y casi sin darse cuenta va adquiriendo esa personalidad que le va a caracterizar allá por donde se movió y desarrolló su actividad. La responsabilidad de ayudar y proteger al hermano más pequeño modela su figura de líder hasta convertirse, a la muerte de sus padres, en el nuevo referente familiar.

En Carriches, Ignacio, vivió su infancia y parte de su juventud. Trabajó con su padre en la carpintería (él era un “manitas”), ayudó y contribuyó en la economía familiar y, de la mano de sus padres, se introdujo de lleno en la historia viva de Carriches: la escuela, la parroquia, la ermita, los quintos, el trabajo, las fiestas, los amigos, las amigas,… hacer y participar en Carriches.

Como otros muchos carrichanos de esta generación, Ignacio salió del pueblo para buscar su progreso y una mayor formación. Ingresó en la policía nacional donde, su talante moderador, trabajo y constancia le valieron el respeto de superiores y subordinados (se licenció con el grado de capitán).

En la vida de un gran hombre siempre está una gran mujer. En el caso de Ignacio, Pili (otra carrichana) va a ser quien complemente, con su carácter abierto y alegre, la vida de este hombre. Junto a Pili y en Madrid, por razones de trabajo, van a fundar su hogar que con el paso de los años se verá bendecido por tres nuevos miembros: José Ignacio, Sagrario y Pilar. Ignacio fue un hombre comprometido con los demás; a pesar de que en estos tiempos se requería de un trabajo extra para complementar la economía familiar, él participaba ya en la parroquia de su barrio.

Aunque su actividad económica la desarrolló en Madrid, Carriches fue siempre su objetivo final. Nunca regateó esfuerzos para todo lo que tuviera que ver con Carriches: Participó y colaboró siempre con la parroquia (durante algún tiempo muy activo como catequista), con la hermandad de la Virgen ayudando en sus presentaciones, moderando en las reuniones y ofreciendo su personalidad allá donde se necesitase.

Seguramente se podrían escribir muchas y mejores anécdotas relacionadas y en torno a la figura de Ignacio. Estamos seguros de ello. Nosotros, desde la Revista Cultural Adovea, en la que también participó con una entrevista (nº. 7 junio de 1999) queremos recordarle y homenajearle como un carrichano comprometido con su pueblo, con sus raíces, con su cultura, con su historia a la que ya pertenece por méritos propios (muchos podéis escuchar su voz en el último DVD sobre Carriches), con su Virgen a la que devocionaba con una fe indestructible, con…sus paisanos y amigos que junto a su familia supuso el principio de todo lo demás. Hoy queremos destacar en la figura de Ignacio la unión de todos en el trabajo por una causa común: Carriches y sus gentes.

Desde estas páginas queremos, con vuestro permiso, y en nombre de todos: familia, amigos, vecinos,… Carriches, darle un APLAUSO y AGRADECERLE el tiempo que ha estado con nosotros. ¡GRACIAS IGNACIO! Allí donde te encuentres, te pedimos que intercedas por todos y cada uno de nosotros.

Seguro que los que le habéis conocido tendréis un recuerdo importante, seguro que si. Nosotros también, y yo personalmente, en este tiempo de adviento y después de la misa del domingo en la que hemos aludido en el cántico de entrada: ”…vamos a preparar los caminos del Señor…”, quiero recordar los momentos que, por suerte, hemos compartido con distintas actuaciones y opiniones relacionadas con la Iglesia, la Ermita, la revista,…

¡GRACIAS! otra vez por tu amistad.

Y ¡GRACIAS! Igualmente a Pili, Sagrario, Julián, José Ignacio, Sagrario y Pilar por este ENCINERO DE LA VIRGEN, UN CARRICHANO… DE FE.

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